viernes, 20 de mayo de 2016

Importancia de la Sociología, la Política y la Educación en el establecimiento de Políticas Educativas

Múltiples aspectos de la vida del ser humano se rigen por tendencias. Una muestra fidedigna de esta idea es el hecho de como un estilo de vestimenta prácticamente se generaliza cuando es del agrado de alguna persona de interés público. Todos aquellos que siguen al personaje en breve tiempo cuentan en su guarda ropas con prendas similares a la previamente vista.

Este aspecto de la conducta humana es parte del campo de acción de la sociología.

La sociología se nutre de múltiples técnicas de investigación para realizar análisis interpretativos que generen perspectivas teóricas de las causas, significados e influencias culturales que motivan la aparición de tendencias de comportamiento en el ser humano, dentro de un espacio compartido. Esta interpreta fenómenos de la sociedad, a fin de diseñar normativas o estrategias de acción que beneficien a los ciudadanos; planifica e implementa modificaciones que fomenten la mejoría de los pobladores.

La educación, en todos sus niveles, no está exenta de dicha realidad. Es influenciada por las tendencias que se desarrollan en una sociedad determinada. Esta es afectada directa e indirectamente por las costumbres, creencias religiosas, actividades económicas, recreativas y de entretenimiento, así como otras prácticas que sean parte del estilo de vida de un grupo social determinado.

Estas influencias pueden causar situaciones positivas y negativas en el ámbito educativo, en vista de que las costumbres pueden ser tomadas como una limitación que impida cambiar los paradigmas, que posiblemente funcionen, pero que a su vez podrían ser mejorados. Es aquí donde la idea “si funciona no lo arregles” cae en un oscuro abismo que representa el error, en vista de que es ya bien sabido que en cualquier labor o campo de acción, por funcional o efectivo que pudiese ser, siempre debe existir evaluación a fin de incluir las mejoras apropiadas para aumentar su eficacia.

El hecho de que la educación sea permeada por las actividades sociales de los seres humanos no implica negatividad; en las costumbres y folklores de los pueblos también se genera el saber. La primera educación del ser humano se basa, sin lugar a dudas, en las costumbres y practicas hogareñas. 

Sin embargo, el grado de importancia que pudiesen aportar  los fenómenos colectivos producidos por la actividad social, deben ser regulados a fin de que la preparación académica no empobrezca a raíz de modelos sociales disfuncionales.

La educación debe basarse en la sociología para realizar estudios investigativos, análisis y evaluaciones de la sociedad desde una visión cultural, económica y política; este análisis crítico arrojara una serie de fortalezas y oportunidades de mejora que deben ser interpretados. Estos fenómenos de la sociedad servirán para el diseño de estrategias de acción o políticas que beneficien al conglomerado educativo.

La sociología investiga y organiza los antecedentes sociales que han influenciado en la educación de un pueblo determinado, los hallazgos obtenidos generaran ideas para comprender el accionar de las personas en respuesta a sus necesidades y a su vez permite producir objetivos y metas, que debieran ser ajustados a los retos y realidades de una región.

Es en este punto cuando debe incluirse la política como modelo de gestión en la educación.

Siendo la política la ciencia encargada de la organización de los grupos humanos, debe asociarse a la educación para evaluar los sistemas existentes y organizar en base a ellos los controles necesarios para que el régimen educativo experimente firmes avances.

Es trabajo de la política, como ciencia, estructurar e implementar las reglas de formación que deben desarrollarse en los diversos niveles educativos sin obviar la cultura o las normas de convivencia de la sociedad a la que se pertenece. También debe, la política proporcionar los acuerdos necesarios para proporcionar a la sociedad bienes y servicios que quizás no se produzcan en el entorno inmediato pero que podrían obtenerse en otras localidades. Cumpliendo así su razón primordial de practicar la buena gobernanza.

Uno de los objetivos de la educación es el desarrollo pleno de la personalidad en el respeto a los principios democráticos de convivencia. Ha de proporcionar los elementos necesarios para preparar al individuo para ejercer plenamente sus derechos y cumplir estrictamente sus deberes. Lo que implica que el ser debe obtener, en su proceso educativo, los principios democráticos que le rodean y esto se refiere de forma directa a normas establecidas mediante la política.

Las políticas educativas, al igual que la política a nivel general, establecen las normativas de gobernanza que generan el modelo de acción a seguir en el sistema educativo de un país o región. Implican planeación y para ello es necesario el conocimiento previo de las situaciones, entornos y personas que serán afectados por dichos proyectos.

Mientras mayor sea el conocimiento existente de las necesidades educativas, más eficientes serán las políticas que se generaran. De aquí la importancia de la política y la sociología en la educación como sistema.

Es necesario contar con un estudio previo de los hábitos de vida de una sociedad, conocer de dónde adquieren sus influencias y como responden a los cambios introducidos para luego fomentar políticas que vayan acorde con el deseo de bienestar que impere en la determinada localidad.

Las políticas educativas son necesarias porque trascienden a los gobiernos y autoridades. Estas normativas, generalmente, responden a proyectos de mediano y largo plazo, permitiendo así que su implementación se extienda más allá de un periodo de gobierno. Mediante la sociología también puede darse seguimiento al cumplimiento y beneficios obtenidos de la ejecución de políticas educativas. Evaluar las metas y objetivos establecidos y verificar su alcance en el tiempo establecido. Además de definir puntos de mejora que se aplicarían a dichas políticas, haciendo más eficiente su accionar.