Múltiples
aspectos de la vida del ser humano se rigen por tendencias. Una muestra
fidedigna de esta idea es el hecho de como un estilo de vestimenta
prácticamente se generaliza cuando es del agrado de alguna persona de interés
público. Todos aquellos que siguen al personaje en breve tiempo cuentan en su
guarda ropas con prendas similares a la previamente vista.
Este aspecto de la conducta humana es
parte del campo de acción de la sociología.
La sociología se nutre de múltiples
técnicas de investigación para realizar análisis interpretativos que generen
perspectivas teóricas de las causas, significados e influencias culturales que
motivan la aparición de tendencias de comportamiento en el ser humano, dentro
de un espacio compartido. Esta interpreta fenómenos de la sociedad, a fin de
diseñar normativas o estrategias de acción que beneficien a los ciudadanos; planifica
e implementa modificaciones que fomenten la mejoría de los pobladores.
La educación, en todos sus niveles, no
está exenta de dicha realidad. Es influenciada por las tendencias que se
desarrollan en una sociedad determinada. Esta es afectada directa e
indirectamente por las costumbres, creencias religiosas, actividades económicas,
recreativas y de entretenimiento, así como otras prácticas que sean parte del
estilo de vida de un grupo social determinado.
Estas influencias pueden causar
situaciones positivas y negativas en el ámbito educativo, en vista de que las
costumbres pueden ser tomadas como una limitación que impida cambiar los
paradigmas, que posiblemente funcionen, pero que a su vez podrían ser
mejorados. Es aquí donde la idea “si funciona no lo arregles” cae en un oscuro
abismo que representa el error, en vista de que es ya bien sabido que en
cualquier labor o campo de acción, por funcional o efectivo que pudiese ser,
siempre debe existir evaluación a fin de incluir las mejoras apropiadas para
aumentar su eficacia.
El hecho de que la educación sea permeada
por las actividades sociales de los seres humanos no implica negatividad; en
las costumbres y folklores de los pueblos también se genera el saber. La
primera educación del ser humano se basa, sin lugar a dudas, en las costumbres y
practicas hogareñas.
Sin embargo, el grado de importancia que
pudiesen aportar los fenómenos
colectivos producidos por la actividad social, deben ser regulados a fin de que
la preparación académica no empobrezca a raíz de modelos sociales disfuncionales.
La educación debe basarse en la
sociología para realizar estudios investigativos, análisis y evaluaciones de la
sociedad desde una visión cultural, económica y política; este análisis crítico
arrojara una serie de fortalezas y oportunidades de mejora que deben ser
interpretados. Estos fenómenos de la sociedad servirán para el diseño de estrategias
de acción o políticas que beneficien al conglomerado educativo.
La sociología investiga y organiza los
antecedentes sociales que han influenciado en la educación de un pueblo
determinado, los hallazgos obtenidos generaran ideas para comprender el
accionar de las personas en respuesta a sus necesidades y a su vez permite
producir objetivos y metas, que debieran ser ajustados a los retos y realidades
de una región.
Es en este punto cuando debe incluirse la
política como modelo de gestión en la educación.
Siendo la política la ciencia encargada
de la organización de los grupos humanos, debe asociarse a la educación para
evaluar los sistemas existentes y organizar en base a ellos los controles
necesarios para que el régimen educativo experimente firmes avances.
Es trabajo de la política, como ciencia, estructurar
e implementar las reglas de formación que deben desarrollarse en los diversos
niveles educativos sin obviar la cultura o las normas de convivencia de la
sociedad a la que se pertenece. También debe, la política proporcionar los
acuerdos necesarios para proporcionar a la sociedad bienes y servicios que
quizás no se produzcan en el entorno inmediato pero que podrían obtenerse en
otras localidades. Cumpliendo así su razón primordial de practicar la buena
gobernanza.
Uno de los objetivos de la educación es
el desarrollo pleno de la personalidad en el respeto a los principios
democráticos de convivencia. Ha de proporcionar los elementos necesarios para
preparar al individuo para ejercer plenamente sus derechos y cumplir
estrictamente sus deberes. Lo que implica que el ser debe obtener, en su
proceso educativo, los principios democráticos que le rodean y esto se refiere
de forma directa a normas establecidas mediante la política.
Las políticas educativas, al igual que la
política a nivel general, establecen las normativas de gobernanza que generan
el modelo de acción a seguir en el sistema educativo de un país o región. Implican
planeación y para ello es necesario el conocimiento previo de las situaciones,
entornos y personas que serán afectados por dichos proyectos.
Mientras mayor sea el conocimiento
existente de las necesidades educativas, más eficientes serán las políticas que
se generaran. De aquí la importancia de la política y la sociología en la
educación como sistema.
Es necesario contar con un estudio previo
de los hábitos de vida de una sociedad, conocer de dónde adquieren sus
influencias y como responden a los cambios introducidos para luego fomentar
políticas que vayan acorde con el deseo de bienestar que impere en la
determinada localidad.
Las políticas educativas son necesarias
porque trascienden a los gobiernos y autoridades. Estas normativas,
generalmente, responden a proyectos de mediano y largo plazo, permitiendo así
que su implementación se extienda más allá de un periodo de gobierno. Mediante
la sociología también puede darse seguimiento al cumplimiento y beneficios
obtenidos de la ejecución de políticas educativas. Evaluar las metas y
objetivos establecidos y verificar su alcance en el tiempo establecido. Además
de definir puntos de mejora que se aplicarían a dichas políticas, haciendo más
eficiente su accionar.